La terraza de la planta baja te pone el Puerto Olímpico delante y el Mediterráneo abierto de fondo. Tiene capacidad para 120 personas aproximadamente, a pie del paseo marítimo. La terraza superior tiene otra escala: 70 personas, más íntima, con vistas elevadas del puerto, la playa de la Barceloneta y del Hotel Arts.
Desde cualquier punto del restaurante, el mar está presente. Se huele antes de sentarse, se ve mientras se come y se escucha cuando el ruido de fondo baja el volumen. Las sobremesas se alargan, los postres se piden y nadie tiene prisa por irse. El interior, situado en la primera planta, acompaña con grandes ventanales y vistas al mar, al puerto o al paseo marítimo, según dónde te sientes.

